Develaciones Liberadoras

Fragancias Resplandecientes

Incontables cortinas de humo, pantomimas y falsedades fueron afincadas estratégica, deliberada y finamente en la Universalidad anulada de la vieja Era.
Todas ellas por supuesto en lo Sutil ya que Desde Ahí haces Florecer y Regís toda tu Realidad, con el objetivo de anular tu Poder Omnisciente Ilimitado y drenarte completamente tu Energía más Refinada, logrando que permanezcas automáticamente Invalidado.
Entre muchas de ellas, se encuentra la que insinuó irrisoria, grotesca y bobamente que Cristo comía “pescado” y toda clase de animales, expresando que ello se trataba solo de una cuestión meramente superficial, cosmética y hasta grotescamente “amena”. Lo cual no era “relevante” en la Creación de tu Existencia Plena Evolutiva que ingreses a tu templo alimentación a base de la muerte de otros Seres.
Como ocurre con muchas otras Claves “justo” no aparece en la novela deliberadamente confusa, enredada y absurda llamada “biblia canónica”.
Por supuesto con Inescrutable Certeza ello es lo opuesto a la Realidad Multiversal ya que quien se nutre de la muerte de otros seres quebranta su Libre Albedrío, fracturando y enviciando su Ética. Regresándole dicho perjuicio multiplicado e intensificado a su Camino Inherente, no logrando así Crear su Realidad Personal de manera Libre, Virtuosa e Impecable.
Ello desde todo Principio Multiversal no es una cuestión de mera “forma” por “sensibilidad a los animalitos” la cual no transforma el Fondo, donde como máximo sólo mejora indicadores salubres. Sino un asunto de Suma Sutilidad que envicia la Entera Realidad de quien lo realice perforándola de raíz en su Naturaleza Esencial.
En el siguiente párrafo se refiere a esto de manera Contundente, Clara y Exacta:
“Sabed que Dios concede los granos y los frutos de la tierra para el alimento de todas las criaturas, hombres y bestias. Aquel cuyas manos están manchadas de sangre y cuya boca se contamina con la carne de las criaturas inocentes no merece vivir en este mundo ni en el mundo por venir.
Ni la sangre de los animales ni la de los humanos puede lavar el defecto, pues como podría borrarse una ofensa con el derramamiento de sangre inocente.
“El que mata, a sí mismo se mata y el que come la carne de las bestias muertas come del cuerpo de la muerte”.
Alejandro Sanchez Copyright © 2016 All Rights Reserved.

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